Cómo elegir el mejor espejo y muebles para el baño

Mirarnos al espejo es un gesto que hacemos bastante a menudo. Unas veces conscientemente y otras casi sin darnos cuenta. Desde que nos levantamos es un aliado para nuestra imagen personal. Lo consultamos antes y después de arreglarnos. Ningún cuarto de baño sería lo mismo sin él.

Pero además de un espejo nuestros baños necesitan otro tipo de mobiliario. Lugares donde guardar toallas, accesorios y complementos de aseo. Así todo estará en perfecto orden y el aseo personal se convertirá en una tarea más placentera.

El espejo y muebles para el baño

Tanto el espejo como los muebles deben ser prácticos y a la vez decorativos. Lo primero que haremos será medir. El espacio del que dispongamos será determinante. El espejo multiplica la luz y permite crear sensación de amplitud.

El espejo puede llevar integrado un armario o una repisa para almacenar. Puede ser pequeño o muy grande, con marco o sin moldura, uno o dos a juego, las posibilidades que hay a nuestro alcance son muy variadas. Su situación vendrá determinada por la posición de la luz, además podrá llevar incorporada focos luminosos. Lo importante es que no se produzcan sombras en la cara.

Podemos encontrar muebles para el baño con puertas y cajones o bien abiertos. Estos segundos aportan ligereza al espacio pero se ha de ser muy riguroso en el orden pues todo quedará a la vista. Si elegimos los cerrados es conveniente que sean muy espaciosos por dentro, que tengan una gran capacidad de almacenaje.

En cuanto al material, el aglomerado y el MDF son buenas opciones pues resultan económicas y resistentes. La madera maciza, de mayor calidad y durabilidad.  En cuanto a los acabados, la melanina  es económica, las lacas y barnices aportan un brillo muy decorativo y el laminado ofrece múltiples opciones decorativas. Todos son buenos protectores de la humedad.

Igual que en caso de los sanitarios podemos elegir entre muebles para el baño suspendidos o apoyados en el suelo, una cuestión interesante a tener en cuenta.